

Me vuelvo a la sala de recuperación, parte trasera del pelotón, coincido con Berto y corono un repechu con él, luego él y sus ruedes de perfil me bajan a mas de 70 por hora y me vuelven a meter otra vez en pleno meollo. La verdad que un pequeño despiste te puede suponer quedarte cortao, o por lo contrario, si estas medianamente fuerte, un calentón de los buenos.
En el transcurso de las 4 vueltas se formo la escapada del día, un grupo de 16 corredores con integrantes de casi todos los equipos exceptuando el autocares Ruiz.
En la última vuelta, estos últimos, se pusieron a tirar como locos y redujeron la ventaja de forma considerable.
Tras dar las 4 vueltas, Bustamante, del excavaciones Ansán me avisa de que en 1 km hay un repecho muy duro (gesto que le agradezco, porque con lo que a mi me cuesta quitar el plato, me hubiera quedao clavao!)
En el repecho me coloco entro los 20 primeros y subiendo adelanto a 15 o así, coronando en cabeza.


El repecho es duro pero no es lo suficientemente largo como para romper el pelotón, la gente está fuerte y así lo demuestra.
Bajada rápida e Iván Fuertes arranca, le cojo rueda y comenzamos a subir al Alto de Liencres.
Se nos une Bustamante y bueno, ya que el chaval se había portado genial avisándome del repecho decido tirar de ellos, aunque pedir pedí relevos porque vaya subida más pestosa, horrible.
Enlazamos con la escapada, me pongo en cabeza de la misma y al mirar para atrás veo que el grupo está encima, una pena.
Recupero el aliento y arranco, pero la gente está que se sale y no hay manera de marcharse..
Mi tocayo, Óscar Negrete ya se había marchado en el repecho duro y marchaba en cabeza con mucha ventaja.
El resto de la carrera, los últimos 10 kms, los pasé intentando no tragarme los malditos coches que estaban aparcados a los laos de la carretera. Me resulta realmente difícil colocarme. Sé que el desvío para la subida a meta está cerca, pero no me sitúo bien.
De repente, giro a la derecha, entro muy mal colocado, y con las piernas listas para dar el último apurón.
Me desespero comprobando que no hay un solo hueco por donde pasar, la carretera es estrechísima y el ritmo no estira al pelotón, con lo cual el tapón es descomunal.


A dos curvas del final se abre un hueco por la izda, y decido lanzar mi sprint particular, adelanto a muchísima gente (que mal colocado iba, increíble) y entro en meta con más fuerza de la que yo me pensaba…
Resultado final, el 18º si mal no recuerdo a 10’’ del ganador, el mismo vencedor de la carrera de Ontaneda, que cogió al escapado Negrete a escasos metros de la línea de meta.
Crónica de Óscar Bernardo (Puertas Videco)
Mi agradecimiento a la mujer de Juan Huerdo por las fotos



Salimos neutralizados, cuesta abajo, por la que sería 88 kilómetros ‘’mas tarde’’ la llegada. Una vez que salimos a la carretera general.. Empieza a llover, pero la lluvia arreciaría pocos minutos después, mojando un poco la carretera, que se secaría poco después.
El ritmo aumenta y el cuenta ya marca 50 y tantos por hora, puedo ver a Juanma tirando como un descosido.. Yo me voy para adelante, pero tras pegar un par de tirones veo que el terreno y la gente son duros de pelar.. así que decido meterme en el paquete y adoptar una actitud reservona, aunque las ganas y el ímpetu me juegan alguna mala pasada y arranco a lo tonto, marchándome algún metro.. Pero sin conseguir una distancia peligrosa.
Dentro del paquete la carrera la baso en ahorrar, no realizar cambios de ritmo muy bruscos para no castigar al musculatura.. en fin, economizar para la hora de la verdad.
Pasan las vueltas, y se suceden los lances de carrera. Al levantar la mirada compruebo que hay una espada, y veo algo naranja, intuyo que tenemos a alguien metido y tras consultar con Juanma, me confirma que Vigil va por delante. Me sitúo en la parte delantera del paquete y salgo a algún corte, pero bueno, no a todos porque la escapada no tenía pintas de fraguarse.