Con la vuelta en El Condao, hace que la carretera pique hacia abajo y que la velocidad sea elevada, Jandro, Sigü, Javi, Hugo y Rubén pusieron un ritmo muy fuerte que evitó que hubiera intentos de fuga que fructificaran, así como el amigo asturiano del equipo extremeño Avanzamos Fernando, lo que produce que Robles sea neutralizado al paso por Blimea.






De camino hacia Tuilla, comienza el nerviosismo en el pelotón ante la proximidad de la dura subida a La Camperona (El Resellón como se conoce en el ciclismo) y todos quieren estar delante cuando empiecen las primeras rampas ya que es una zona estrecha, de mal trazado y mal asfalto, el grupo cabecero empieza la ascensión a La Camperona con escasa renta. Primeras rampas duras que ponen a cada uno en su sitio, El primero en romper las ostilidades, es Iván Crespo (Armicor) el cual, dado sus grandes dotes de escalador, abre camino rápidamente seguido a muy pocos metros de Toribio (Videco). Ambos empiezan a rebasar corredores de la escapada delantera, ya solo queda Vigil al que Crespo también supera. Llega Toribio a Vigil y ambos ascienden juntos los últimos metros, para dar caza a Crespo que va por delante.






Por mi parte, como bien me había dicho Toribio, sabía que tenía que subir a mi ritmo, que no podía entrar en la guerra de los arreones porque lo iba a pagar, y que si así lo hacía, no me podían sacar mucho mis mas directos rivales en el alto. El caso es que formamos un cuarteto muy bueno, con Óscar, Robles, Rubén (Habana) . Aquí tengo que agradecer la labor de Óscar de mi equipo, que teniendo fuerzas suficientes para irse, me esperó y puso el ritmo que me convenía durante toda la subida, lo que me dio mucha moral ya que en todo momento iba viendo a Gancedo a Juanín y a Fernando que le habían cogido estos.



El caso es que coronamos y veíamos cerca al trío formado por Fernando, Gancedo y Juan. En el terreno rompepiernas que va desde La Camperona hasta La Cruz, no hubo mucho entendimiento, lo que propició que entraran en nuestro grupo más corredores que tampoco colaboraban en exceso, lo que hizo que Gancedo, Juanín y Fernando, se alejaran más de los escasos 15 segundos con que habían coronado.
En el descenso hacia Carbayín, hay reagrupamiento de nuestro grupo con el trío y ya nos encaminamos rumbo a Valdesoto donde, al final de la ascensión, arranca Gancedo y salgo a su rueda, por detrás salen Rubén y Óscar y contactan con nosotros y damos algunos relevos para alejarnos del resto de nuestro grupo.
Nos plantamos en la subida a Gargantada, momento que cogemos a Toribio con Crespo y formamos un grupo de 6. Arranca Gancedo nuevamente, vuelvo a salir a su rueda y para, con lo que nuevamente volvemos a reagruparnos los 6, pido a mis 2 compañeros que pongan un ritmo para que no nos coja el grupo que venía detrás y que se había quedado en Valdesoto, pero me dice Tori que la carrera la tenemos por delante, que va escapado Vigil solo con lo que no podemos tirar, yo en ese momento ni me acordaba de Vigil o devía pensar que estaría ya en meta.
Ahora es muy fácil contarlo porque he visto las fotos y me han contado un poco la película, pero en carrera, ni sabía quien ni cuantos se habían marchado con Tori en la subida a La Camperona, ni cuantos había en la fuga de La Felguera y ni a cuantos habíamos pasado en la subida y cuantos quedaban por delante.
Como no hacemos nada por incrementar el ritmo en la subida, nos coge el grupo por detrás y ya somos 14 en la subida a La Gargantada.
Nuevamente un ataque de Carlos (Habana) y se van unos 5 con Óscar y Tori de mi equipo y Fernando. En la bajada me puse algo nervioso, veía que se iba el grupo con Óscar tirando de él y se llevaba a un rival mío, Fernando, pero claro, el se jugaba su victoria en Senior y yo no me daba cuenta, que por atrás no había reacción y que, con pocos segundos que sacaran, podían ser suficientes ya que, desde acabar el descenso a meta, había un kilómetro y medio como mucho. El caso es que les cogimos a uno de meta pero me había desgastado un poco bajando.





A unos 300 metros de meta, había una rotonda, yo decidí tomarla por la izquierda, los que la tomaron por la derecha se encontraron con una caída, al salir de la misma, me encontraba en cabeza del grupo y decidí lanzar el esprín ¡¡GRAN error, demasiado lejos a 300 m.!! por momentos no vi ninguna rueda que se acercara hasta los últimos 20 metros que me pasó Gancedo, se me había escapado el Campeonato por un error y precisamente donde no suelo fallar pero... así es el ciclismo, felicitar al ganador y a su equipo, en especial a Fernando que hizo una carrera muy valiente, jugando sus bazas y desgastando a los rivales en favor de su compañero. Que se va a hacer, otra vez será.
Por delante había llegado en solitario mi compañero Vigil que se había proclamado Campeón en Master 30 y en nuestro grupo venía Óscar que se proclamó Campeón en Senior, así como Toribio que, al ir por delante Vigil, se tuvo que contener en La Gargantada cuando podía haber hecho muchísimo mejor puesto, incluso cuando iban los tres en cabeza, Crespo, Vigil y él, mando a Vigil tensar bajando lo que le valió marcharse en solitario.
La tercera posición en M-40 la consiguió Juan Huerdo que disputó también el esprín y dio la cara en toda la carrera, de hecho, fue quien hizo toda la ascensión a La Camperona.
Y eso es todo, es mi versión de la carrera vista desde el punto de la categoría Master 40 porque hubo mas movimientos en otras categorías, pero yo estaba mas pendientes de los de la mía, por eso hay detalles y corredores que se me pasan.
Crónica Tino Torre (Equipo Puertas Videco)


















Amanece el día 29, y mi cabeza me dice que hoy no va a ser una gran jornada, pero bueno, me levanto y noto las piernas frescas (debido al poco entrenamiento de la semana).
Llego a La Felguera y ya se nota el ambientillo, primeros corredores calentando, la pancarta de meta… las pulsaciones empiezan a subir y aún no me he bajado del coche.
Tras calentar un poco, saludar y bromear un poco con mis compañeros nos colocamos en la línea de salida.
No estoy nervioso, sé cual es mi papel, creo que no estoy al 100% y que el Resellón se me va a quedar algo grande, pero que la Gargantada es mi as en la manga, al igual que la bajada de la Cruz (casi todas las semanas bajo alguna vez por ahí).
Salimos y como no, cuando me quiero dar cuenta, ya estamos lanzaos y el cuenta marca 50 por hora, qué barbaridad!!!
Yo me pongo a cola de pelotón y veo que mi pulsómetro no está de acuerdo con mis piernas, estoy fresco pero con las pulsaciones algo altas. Hago una ecuación simple, y aplicando una lógica algo discutible, decido que si voy algo acelerau es porque tengo algo de ‘’carbonilla’’, así que arranco un par de veces camino del Condao, pero me doy cuenta de que estoy bastante vigilado. Omar e Iván Crespo están muy atentos y muy involucrados en la carrera y no dejan ningún cabo suelto, con lo cual decido volver al grupo y estar tranquilo.
Ritmo elevado camino del Condao, sin novedades. Alguna intentona de escapada que se queda en nada gracias al trabajo de los distintos equipos. Guía color, Videco y Solís-Vega trabajan para controlar la carrera de manera eficiente.
Al llegar al Condao, media vuelta y Videco, mediante Hugo, Tino, Rubén Ruiz, Javi Natal y Jandro se pone a tirar estirando el pelotón muchísimo, hasta el punto de preocuparme, ya que yo iba en el último tercio del pelotón y a los corredores les costaba no perder rueda.
El cuenta marca 60 por hora.. increíble el trabajo de mis compañeros.
Una vez entramos de nuevo en las poblaciones, el ritmo baja y observo que Carlos, potentísimo corredor de Habana-Pub, empieza a bajar pinchos y arranca por el flanco izdo del grupo. Le cojo rueda y arranca como un auténtico animal. Se nos une el corredor de Ciclos Fran Antonio Gutiérrez.
Damos unos buenos relevos y pillamos al Corredor Leonés Juan Manuel Robles.
La escapada parece buena, pero claro, no hay ningún Solís-Vega ni ningún Guía Color, asique al mirar para atrás ya lo veo todo enfilao y me doy cuenta de que no vamos a ningún lao en esas condiciones.
Tras el calentón y con el Resellón en mente, decido no moverme más del grupo, ya llevaba 4 buenos calentones y mis rivales más directos no se habían dejado ver tanto como yo… ¿estaría derrochando demasiado? Esa era la pregunta que rondaba mi cabeza.
Camino de Ciaño, veo que Fernando, de guía color, arranca fortísimo, a su rueda va Juan Vigil y Rubén Ruiz de Videco, entro otros corredores, yo a algún corte había salido y mi pulsómetro marcaba la maravillosa cifra de 180 pulsaciones, asi que me resigne y vi como la escapada buena (sabía que era esa) se me iba.
Tras ver como se me iba la oportunidad de llegar al Resellón con algo de ventaja, decido chupar rueda hasta la primera rampa, sin gastar un gramo de más. Me olvido de la carrera por completo y me dedico a velar por la categoría.
Camino del Resellón, pruebo las fuerzas de la gente en un repecho, y certifico que los corredores están fuertes de narices.
Me meto en el grupo, preparo los geles, bebo el penúltimo trago de agua y vacío el bidón, ya que tengo a mi padre-aguador con un bidón en algún punto de la subida.
Llegamos al cruce, que sensación más extraña, tanto entrenar por allí, subirlo 3-4 veces pensando en el día de la carrera y al fin estar allí, con las pulsaciones por las nubes aún en el llano y con la tensión de tener que hacer frente a un grandísimo escalador como es Iván.
Comienzan las primeras rampas del puerto y todo lo que había planeado, eso de hacer la subida de más a menos se va al garete…, empiezo fuerte, con la cabeza, adelanto a mucha gente que explota según van pasando los metros, pero me doy cuenta de que así no voy a ningún sitio, me van a sacar de punto.
Pongo el ‘’control cruiser’’ a 180 pulsaciones y tiro para arriba, cierto que podría haber subido más rápido, pero hice algo que la ausencia de presión me permitió realizar, PENSAR SOBRE LA BICI.
Iván subía bastante más fuerte que yo pero desde el alto del puerto hasta meta está la bajada de la cruz, que se me da genial, el alto de gargantada en el que también tengo puestas esperanzas y entre ellos terreno de fuerza.
Con todos estos datos me doy cuenta de que lo mejor es formar un grupo, llegar arriba y colaborar todos.
Voy subiendo y voy adelantando a gente, pero diciéndoles que se pongan a rueda, que vamos todos juntos.
Alcanzo a Tino Torre, a Carlos y Rubén de Habana, a Robles y a algún corredor más...
El subir guardando permitió a un rival directo alcanzarme en la subida, Omar del Solís Vega se unió al grupo pero no me importaba, francamente, era o todo o nada. No me importaba hacer segundo o tercero, mi estrategia era para ganar o para perder el campeonato.
Al llegar al alto, el grupo formado por unos 6 corredores se entiende bastante bien y dando buenos relevos vamos lanzados camino del alto de la Cruz, donde damos alcance a Juan Huerdo del Danima, y a Gancedo y Fernando, ambos del Guía Color.
En la bajada, me pongo en cabeza y bajo todo lo rápido que puedo. La bici vibra muchísimo, las velocidades oscilan entre los 50 y los 80 km/h, una auténtica locura si nos damos cuenta de lo revirado de la carretera.
Llegamos a Carbayín Bajo y la bajada rompe el grupo, pero camino del repecho de Valdesoto, bajamos el ritmo y el grupo vuelve a estar unido.
En Valdesoto, puedo ver a dos corredores a unos 30 segundos. Son Juanma Toribio e Iván Crespo. Nosotros subimos a ritmo, hasta que Gancedo arranca de una manera brutal, Tino Torre le coge rueda, y yo, tras tardar 2 segundos en reaccionar, tengo que meterme un calentón terrorífico para poder echarles mano. A mi rueda salió Rubén del habana, formando un buen grupo.
En la base de Gargantada damos caza a Toribio y a Iván.
Yo, al llegar a su altura, no me lo pienso dos veces, y con la idea de morir en el intento decido arrancar e intentar subir Gargantada solo. Creo que puedo subir a no menos de 30 por hora, me veo con fuerzas y pruebo, pero…, Juanma me llama y me dice que tenemos la carrera por adelante.
¿La carrera por adelante? ¿Quién está escapao? Me preguntaba yo… quien va ser!!! El de siempre! Vigil iba EN SOLITARIO por delante. Que exhibición, increíble…!
Bajamos el ritmo considerablemente, por miedo a recortarle y por detrás entra bastante gente.
Me empiezo a preocupar, ya que no contaba yo con tanta gente. Creía que sería un duelo solo con Crespo, pero mis cuentas fallan.
Carlos, del Habana, abre la caja de los truenos y arranca, Crespo sale a su rueda y yo, como una lapa aguanto el quite bastante bien. Intento mirar el pulsómetro de Crespo, y veo que lleva 5-6 pulsaciones menos que yo, así que me pongo un poco nervioso, pero bueno, está todo por decidir.
Tras algún quite más, Vicente Prado, corredor independiente se marcha junto con Toribio y Fernando si mal no recuerdo, yo como veo que mis rivales no se mueven, adopto una postura reservona y me quedo con ellos.
Subimos los dos últimos kms a un ritmo más serio, y ya, en el alto, a unos 300 metros de coronar hay movimiento. Veo que Omar se prepara para dar un quite, acelera, se abre y a su rueda va Crespo. En ese momento me di cuenta de que era ahora o nunca, con el plato puesto y exprimiendo las últimas fuerzas, arranque por la parte izquierda.
Arranqué con todo, no miraba al frente, solo agaché la cabeza y apreté al 110%. En el alto pude oír alguna voz que me animaba a seguir pero el dolor era insufrible, al empezar la bajada me siento y miro para atrás. A mi rueda solo está Antonio de C.Fran . Me doy cuenta de que tengo el campeonato en el bolsillo, pero dios mío, cómo me duelen las piernas, el pulsómetro marcaba cifras que no había marcado en toda la temporada, pero lo doy todo bajando. Las curvas que entrenando parecen fáciles, bajando a tope y trazando con toda la carretera se convierten en peliagudas.
Bajamos a relevos como auténticos misiles y damos caza a Toribio, Vicente y Fernando. Llegamos a la Felguera, no me atrevo a mirar atrás, solo quiero llegar a la recta de meta y darlo todo.
Al encarar la recta de meta (con rotonda por el medio) arranco a unos 400 metros. Sé que llevo a rueda al menos a 3 corredores que no son senior, así que si arranco y les lanzo el sprint me pasarán a última hora y difícil será que algún senior me supere.
Arranco y junto con Antonio, abrimos hueco, pero craso error… doy la rotonda por la derecha y perdemos mucho, ya que la velocidad era excesiva para poder dar la curva. Salimos de la rotonda y los 40 en su particular lucha nos adelantan. Me doy cuenta de que tengo la victoria a pocos metros, miro hacia atrás y veo que Antonio me pasa por la derecha, pero no hay rastro de ningún senior.
Me relajo, dejo de dar pedal y disfruto del momento. Entro en meta y me doy cuenta de que el objetivo estaba cumplido.
Por detrás sprintarían Omar e Iván, saliendo este último victorioso del lance.






Y llegó el tan ansiado Campeonato de Asturias. La verdad es que aquí tenemos tan pocas carreras, que las vivimos de una forma especial. Ya el hecho de no tener que desplazarse mas de 200 km. y mas de 2 horas, ya es toda una satisfacción.
Salida desde la estación de autobuses, buen ambiente en la línea de salida, muchas caras conocidas digamos todas las asturianas y algunas que se nos escapan y también algún amigo del C. C. León como Robles, Roberto (Ganador en Trobajo) Y Rodrigo (Vencedor en Guardo).
El día amanece nublado y la temperatura es óptima para la prueba, entorno a los 20º nada que ver con los 30º del día anterior y el sol de justicia que hizo.